Japón es el origen de tantas cosas particulares, muchas veces importadas y regurgitadas de sorprendentes nuevas formas por las mentes del país del sol naciente, que no es de extrañar que, en lo musical y guitarrero, haya sido también el origen de algunos instrumentos y pedales míticos. Muchos de los cuales, revalorizados y altamente cotizados en estos años que corren. Es el caso, sin ir más lejos, de toda una batería de pedales de fuzz que nacieron en Japón dándole alguna vuelta a cómo estábamos los occidentales acostumbrados a escuchar dicho efecto. Pedales en muchos casos legendarios ya, prohibitivamente caros en los rincones más oscuros de eBay e imitados por nuevas compañías de efectos de esas que consideramos “de boutique”.
 
Estos son los cinco pedales de fuzz japoneses más venerados por los coleccionistas y los adictos a este goloso efecto:
 
Unidos SuperFuzz
Aunque todos lo conocemos por el nombre de la compañía que lo popularizó, que en origen era americana (de New York, para más señas), lo cierto es que el célebre SuperFuzz, como muchos otros pedales de la marca (el Uni-Vibe sin ir más lejos), es de origen japonés. Concretamente, fue la también y a su manera legendaria compañía Shin-Ei la que los desarrolló para luego comercializarlos entre diferentes empresas, guitarreras o no, que licenciaban diseños para lanzar al mercado sus propios pedales con sus propios nombres.
 
Univox (Unicord primero, en realidad) era una de ellas, después de relocalizarse en Japón para abaratar costes en su producción. Y, al final, fue la que unió para siempre en el imaginario colectivo de las seis cuerdas la palabra SuperFuzz a su propio nombre. En parte, también, porque guitarristas de la talla de Pete Townshend usaron esa creación de Shin-Ei con la marca y los colores de Univox, icónicos ya por otro lado con el azul y el rojo y el gran rótulo de “SuperFuzz” en goma. En cuanto a sonido, para muchos es el epítome de fuzz “dientes de sierra” con un efecto ligero de octave-up (aunque también añadía, sutilmente, una octava por debajo, engordando más el sonido).
 
Shin-Ei Companion FY-2
La otra gran creación de la compañía japonesa, en cuanto a fuzz se refiere, fue el FY-2. Con un tono nasal muy rico en medios, se trata de un circuito bastante sencillo basado principalmente en transistores de silicio. No obstante, algunas versiones tempranas empleaban transistores de germanio, y son precisamente estas las más buscadas por los coleccionistas y “cazadores de tono” del mundo de la guitarra. En la banda The Jesus and Mary Chain se hizo un uso intensivo de este fuzz, y guitarristas como Dan Auerbach o Graham Coxon se les ha visto más de una vez merodeando su añeja compañía.
 
Honey Special Fuzz
Shin-Ei, antes de llamarse así, se presentó al mundo bajo el nombre de Honey. Y, aunque esto pueda empezar a parecer un monográfico, uno de sus pedales de fuzz más ilustres y más extraño dentro de la producción nipona es su Special Fuzz. Su diseño incluía dos inductores de wah, que entraban en acción cuando se activaba la opción “special fuzz” del pedal. Lo que lo convertía en una rareza a medio caballo entre un fuzz y algún tipo de efecto basado en filtros. No muy dulce, precisamente…
Ibanez Standard Fuzz
Como parte del grupo nipón Hoshino Gakki, Ibanez debe su nombre a las guitarras españolas que comercializaba en sus inicios (las guitarras Salvador Ibañez que importaba…). En los años 70 del siglo pasado, se embarcó también en el mundo de los pedales de efectos (TubeScreamer, ¿te suena?), principalmente en colaboración con la compañía Nisshin Onpa (licenciando sus productos, vaya). Uno de ellos fue este Standard Fuzz, que apareció también bajo otras marcas comerciales, como el Aria Diamond Fuzz, por ejemplo. Lejos de ser un fuzz estándar, físicamente sustituye los típicos potes por dos faders para controlar la cantidad de fuzz y el volumen. Y aunque en sus entrañas se asemejaba a otro fuzz japonés célebre, el Fuzz Master FM-2, lo cierto es que se trata de una mala bestia con fuzz y ganancia para dar y regalar que funcionaba especialmente con single coils y no tanto con humbuckers.
 
Kay Fuzz Tone
Por último, uno de esos pedales que estéticamente tienen más resonancia que sónicamente, con su carcasa naranja casi clamp que es como un símbolo de otra época. No obstante, The Edge, de U2, ha sido un conocido usuario de este Fuzz Tone. De características similares al Super Fuzz, aunque con alguna instancia menos de ganancia, el zapato naranja de Kay es un icono en sí mismo.